domingo, 26 de septiembre de 2010
viernes, 3 de septiembre de 2010
Muchas cosas, mucho que contar
Todo este tiempo fue muy rico en presentaciones y talleres, múltiples actividades, escuelas, bibliotecas, escuelas de adultos, secundarias, medias, primarias. Grandes progresos verificables en los alumnos de los talleres. Satisfacciones personales y grupales que van cimentando el camino, y afirmando las convicciones. Y se da la paradoja que opone la acción a la propaganda. Prefiero hacer a contar lo que se hace. Valgan las fotos como muestra precaria y siempre insuficiente.
miércoles, 28 de julio de 2010
NI LA LLUVIA, NI EL VIENTO, NI LA NIEVE…
NI LAS INCOMODIDADES pueden contra las ganas de contar historias, compartir juegos, adivinanzas, cantar, crear coplas entre todos y hasta jugar con rimas. De eso podemos dar fe, pues cada martes y jueves de Vacaciones de Invierno en la Biblioteca Municipal de Morón- la Biblio- recibimos grupos de chicos y padres dispuestos a escuchar y participar. El ciclo se llamó La Biblio te cuenta y se llevó a cabo gracias al compromiso, la persistencia y la colaboración del personal de la Biblioteca, su directora y los narradores participantes. Como ustedes sabrán, la Biblioteca Municipal está siendo remodelada y acondicionada para brindar un mejor servicio e instalaciones más cómodas para el importante número de usuarios que la visitan.
Hubiera sido muy sencillo y hasta conveniente suspender las funciones, ya que todos sabemos lo que significa convivir con una obra. Pero eso hubiera implicado privar al vecino de Morón y sus hijos de otra posibilidad digna y gratuita de espectáculo.
Cada día de función implicaba la limpieza para poder recibir en condiciones dignas al público concurrente, reubicar los muebles, mover estanterías, y luego volver a ubicarlas para poder continuar con la obra al día siguiente. Esto no es un acto de heroísmo, es cierto, ni una empresa monumental; se trata apenas de un pequeño gesto de solidaridad y voluntad, de colaboración y entusiasmo.
Algo similar ocurrió el domingo 25 en Haedo. Ese día los narradores nos presentábamos en la UGC 2, a las 16. Amaneció horrible, y siguió igual. Frío, frío, lluvia todo el día y viento que inutilizaba los paraguas. Nadie en la calle, día ideal para quedarse calentito en casa. ¿A quién se le iba a ocurrir llevar a sus chicos a una función de cuentos? Y allí estuvimos, sin embargo. Ninguno pensó en suspender. Y lo bien que hicimos porque hubieron cuatro papás con sus hijos que vinieron a compartir una función hermosa, cálida y divertida, con cuatro narradores, un cuidador. Se nos pasó a todos la hora volando, y salimos los once - un equipo – contentos y cómplices por haberle robado un buen rato al tedio y el frío.
A Inés Martino, Silvia Ponce, Oscar Gay, Miguel Mroue, Maríté Righi, Liliana Plos, Alicia Siaba, Ana De Diego, Ana Pochet, Betty Massolo, Susana Kowal, Nancy Bustos, Romina Pietrantuono, Elda Motto; narradores que acompañan sin preguntar adónde ni cómo, y menos que menos cuánto.
Al señor cuidador de la UGC de Haedo.
A la gente de la Biblio: Susana, Roberto, Marcia, Blanca, Juan Matías, Raúl, Valentina, Fabián, Gladys, María Eugenia.
A todos ellos va esta historia y las gracias por permitirme compartir el camino.
INÉS.
EL MUNDO
Un hombre pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
- El mundo es eso- reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos, y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
GALEANO, Eduardo; EL LIBRO DE LOS ABRAZOS, Ed. Catálogos; Bs. As., 2003.
domingo, 25 de julio de 2010
sábado, 24 de julio de 2010
martes, 20 de julio de 2010
domingo, 27 de junio de 2010
DE INTERIORES
Esta nota sale fresca en más de un sentido. La escribo apenas arribada desde Ushuaia, adonde viajé para cumplir con talleres y presentaciones. Ushuaia, con toda la belleza de su bahía y el glaciar Martial que le cubre las espaldas, ofrece un atractivo extra. Está nevando, y cómo. Muy oportuna la nevada, ya que dentro de tres días se celebrará la noche más larga del año. Es el fin de semana del 20 de junio.
Estamos a jueves 17 y el plan de trabajo coordinado con ALIJA sede Ushuaia incluye narración en escuelas secundarias, primarias, de adultos; taller de dos jornadas a bibliotecarios y docentes, presentación en un pub, y, según mi pedido, en cualquier otra institución que lo desee. Serán pocos días, apenas 3, y hay que aprovechar al máximo las posibilidades de narrar adonde sea.
-Mirá Inés, acá me preguntan…Vos narrarías en la cárcel? – pregunta Clara, principal gestora y espíritu afín.
Por supuesto contesto que por supuesto, y nos hacemos un tiempo entre escuela y escuela para una entrevista previa con la oficial encargada de las actividades culturales que se le ofrecen a los internos. La oficial nos da datos, el público estará compuesto por hombres: número entre 15 y 30, edad entre 20 y 35, causa entre robo a mano armada y abuso sexual. La asistencia será voluntaria. De acuerdo. Aun sabiendo de antemano la respuesta, preguntamos: no, no se pueden sacar fotos. Haremos la actividad esa misma noche, a las 19, cuánto durará… unos cuarenta minutos? Vemos, a lo sumo una hora… vemos.
A las 19 Clara y yo estábamos dejando documentos, llaves, blisters de aspirinas en la recepción de la alcaldía. Quedaron en un casillero, restos de identidad. Eso sí, llevamos con nosotras algunos fantasmas y cierta inquietud que cuidadosamente no nos transmitimos.
El guardiacárcel nos lleva hacia el espacio común donde los presos toman clases. Es una sala sin ventanas, iluminada por tubos fluorescentes, con una puerta que da al pasillo que conduce hacia afuera y otra que se interna en sus espacios. Una mesa larga y varias sillas de plástico habilitan el aula, otra mesa espera en un rincón no iluminado. Cuando entramos hay dos internos jóvenes con una profesora que está terminando su clase. De alguna manera tranquiliza ver las carpetas, las hojas en folios, territorio conocido.
La profesora charla algo con nosotras y se va. El guardia también se fue, inadvertidamente, un rato antes.
Ellos entran de a pocos, casi de a uno. Se van sentando detrás de la mesa, enfrente del lugar que nos dejan. Parece una mesa de examen, y justamente eso dice Clara. Todos bromeamos algo sobre esa situación y acercamos sillas, todavía nos estamos midiendo.
-¿Y qué les voy a contar a ustedes?- me sale decir, y como me sale lo digo.
Les cuento quién soy y qué hago- que es lo mismo-, de dónde vengo. Uno de ellos, muy jovencito, cuenta que él conoce Merlo, una cosa trae otra y así desembocamos en leyendas sin decir que son leyendas, sino lo que la gente cuenta, que al fin eso es lo que son. Seguimos con cuentos, sucedidos, anécdotas que varios aportan y vamos pasando todos de la reticencia, la desconfianza y el descreimiento inicial a escuchar, opinar y dejar que las historias nos tejan en la misma trama.
Y por si esto fuera poco:
-No se tomaría unos mates?- pregunta e invita uno. ¡Y cómo no!
Y ahí se termina de armar el círculo, mate y cuentos en el SUM de la alcaldía, una noche de junio, pavada de programa.
En suma y para no cansar: una actividad de 40 minutos, una hora con suerte y confianza, duró una hora y media y eso porque miramos el reloj. Un aplauso en serio – una ya sabe cuándo es en serio - ¿Cuándo vuelven? por despedida.
Salimos a la recepción a buscar lo que habíamos dejado en el casillero. Restos de identidad; la parte más significativa, la llevábamos enriquecida con lo que vivimos adentro.
Ya en la calle en medio de la nevada, no encontrábamos la camioneta, no por despiste, sino por emoción.
¿Ahora qué hacemos con todo esto que nos llevamos?
Ushuaia quedó registrada en muchas fotos, hermosas fotos de nieve, y paisajes, y gente, y montañas y exteriores . Algunas ilustran esta nota.
Sin embargo lo más intenso y conmovedor no figura en imágenes. Es que hablamos de interiores.
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